El concepto de la fisiología del ejercicio está relacionado con el estudio de las modificaciones de las estructuras y funciones corporales cuando se exponen al estrés agudo o crónico de la actividad física. La fisiología del deporte aplica el concepto de fisiología del ejercicio al entrenamiento de un atleta y la mejoría de su capacidad física, y la cardiología del ejercicio estudia los aspectos cardiológicos y las enfermedades cardíacas relacionada con la actividad física y el deporte.
Es por esta razón que la cardiología del ejercicio está íntimamente relacionada a la cardiología clínica, y en particular al diagnóstico diferencial entre las modificaciones cardiovasculares al ejercicio y las enfermedades cardíacas.
Esta área de la medicina comenzó a desarrollarse en 1899, con el primer trabajo publicado por el médico sueco Henschen, que estimulado por los Primeros Juegos Olímpicos de la era Moderna en Grecia en 1896. Estudió el tamaño cardíaco a través de la percusión en un grupo de esquiadores de “cross-country”, y concluyó que el esquiar produce un agrandamiento del corazón y que esta modificación le permite realizar mayor trabajo que lo normal; por lo tanto, es un agrandamiento fisiológico debido a la actividad física, o sea “el corazón de atleta”. Sin duda que este investigador puso la piedra fundamental del desarrollo posterior de esta entidad fisiológica. Y la escuela europea fue la que más desarrolló esta área de investigación, con los laboratorios de fisiología del ejercicio de Alemania, Italia, Francia, y más tardíamente con el desarrollo de los centros de investigación de Norte América.
Con el advenimiento de la radiografía y del electrocardiograma en el siglo pasado, se avanzó
en el conocimiento de las adaptaciones cardíacas al entrenamiento, pero fue con la aparición de la ecocardiografía monodimensional, en la década del ’70, que se produjo un nuevo e importante impulso en esta área de investigación, pero limitando los datos a la cavidad ventricular izquierda. La introducción posterior de nuevas técnicas como la ecocardiografía bidimensional y la resonancia magnética demostró un agrandamiento de todas las cavidades cardíacas y de los grandes vasos, con el propósito de aumentar el gasto cardíaco durante el esfuerzo físico para entregarlo al sistema músculo-esquelético, ávido de oxígeno y nutrientes.
El ventriculo izquierdo muestra un aumento de todas las dimensiones internas acompañado de
un incremento paralelo del espesor de la pared, para disminuir el estrés de la misma (Ley de
Laplace). El consiguiente aumento del volumen se acompaña proporcionalmente con un incremento de la masa miocardica (hipertrofia apropiada) y el índice masa/volumen permanece invariable. Esto configura un cuadro de hipertrofia excéntrica, caracterizada por incremento en serie de los sarcómeros. La cavidad ventricular tiende a asumir una forma mas globulosa que en teoría parece ser una situación mas económica del trabajo cardíaco.
La modificación de la geometría ventricular izquierda en función del trabajo efectuado por el corazón es un concepto derivado de la fisiología comparada. Una forma globulosa es propia de una circulación sanguínea de baja resistencia, típica de los animales anfibios, en la cual un modesto acortamiento circunferencial moviliza un alto volumen de sangre. Una forma de cono es propia de una circulación sanguínea de alta resistencia, típica del corazón de la jirafa, adaptada a una sobrecarga presórica y permitiendo tolerar una presión intracavitaria elevada. En el hombre, el corazón tiene la forma de un cono truncado que resulta de una adaptación de las dos formas anteriores.
Es por esta razón que la cardiología del ejercicio está íntimamente relacionada a la cardiología clínica, y en particular al diagnóstico diferencial entre las modificaciones cardiovasculares al ejercicio y las enfermedades cardíacas.
Esta área de la medicina comenzó a desarrollarse en 1899, con el primer trabajo publicado por el médico sueco Henschen, que estimulado por los Primeros Juegos Olímpicos de la era Moderna en Grecia en 1896. Estudió el tamaño cardíaco a través de la percusión en un grupo de esquiadores de “cross-country”, y concluyó que el esquiar produce un agrandamiento del corazón y que esta modificación le permite realizar mayor trabajo que lo normal; por lo tanto, es un agrandamiento fisiológico debido a la actividad física, o sea “el corazón de atleta”. Sin duda que este investigador puso la piedra fundamental del desarrollo posterior de esta entidad fisiológica. Y la escuela europea fue la que más desarrolló esta área de investigación, con los laboratorios de fisiología del ejercicio de Alemania, Italia, Francia, y más tardíamente con el desarrollo de los centros de investigación de Norte América.
Con el advenimiento de la radiografía y del electrocardiograma en el siglo pasado, se avanzó
en el conocimiento de las adaptaciones cardíacas al entrenamiento, pero fue con la aparición de la ecocardiografía monodimensional, en la década del ’70, que se produjo un nuevo e importante impulso en esta área de investigación, pero limitando los datos a la cavidad ventricular izquierda. La introducción posterior de nuevas técnicas como la ecocardiografía bidimensional y la resonancia magnética demostró un agrandamiento de todas las cavidades cardíacas y de los grandes vasos, con el propósito de aumentar el gasto cardíaco durante el esfuerzo físico para entregarlo al sistema músculo-esquelético, ávido de oxígeno y nutrientes.
El ventriculo izquierdo muestra un aumento de todas las dimensiones internas acompañado de
un incremento paralelo del espesor de la pared, para disminuir el estrés de la misma (Ley de
Laplace). El consiguiente aumento del volumen se acompaña proporcionalmente con un incremento de la masa miocardica (hipertrofia apropiada) y el índice masa/volumen permanece invariable. Esto configura un cuadro de hipertrofia excéntrica, caracterizada por incremento en serie de los sarcómeros. La cavidad ventricular tiende a asumir una forma mas globulosa que en teoría parece ser una situación mas económica del trabajo cardíaco.
La modificación de la geometría ventricular izquierda en función del trabajo efectuado por el corazón es un concepto derivado de la fisiología comparada. Una forma globulosa es propia de una circulación sanguínea de baja resistencia, típica de los animales anfibios, en la cual un modesto acortamiento circunferencial moviliza un alto volumen de sangre. Una forma de cono es propia de una circulación sanguínea de alta resistencia, típica del corazón de la jirafa, adaptada a una sobrecarga presórica y permitiendo tolerar una presión intracavitaria elevada. En el hombre, el corazón tiene la forma de un cono truncado que resulta de una adaptación de las dos formas anteriores.

Representación esquemática de los tres principales
modelos de conformación del ventrículo izquierdo en
relación a la carga hemodinámica.
A: forma globulosa. Circulación sanguínea de baja
resistencia
B: forma de cono. Circulación sanguínea de alta
resistencia
C: forma de cono truncado. Circulación sanguínea del
hombre
Por analogía, el ventrículo izquierdo tiende a asumir una forma más esferoidal en el atleta aeróbico y/o dinámico, en el cual el corazón trabaja principalmente con aumento de volumen y
viceversa, tiende a asumir una forma más cónica y alargada en el atleta isométrico y/o estático.
Esta observación sirvió de fundamento a la hipótesis de Morganroth y co, que utilizando la
ecocardiografía monodimensional, fue el primero en describir dos modelos diferentes de adaptación del ventrículo izquierdo al entrenamiento. El primero, con hipertrofia excéntrica (incremento de la dimensión diastólica del ventriculo izquierdo sin aumento del espesor parietal), característico de los sujetos practicantes de los deportes aeróbicos y/o dinámicos (corredor de fondo). El segundo, con hipertrofia concéntrica (engrosamiento del septum
y de la pared posterior del VI), característico de los sujetos practicantes de deportes estáticos o de fuerza (lanzadores de pesos y luchadores) .
Esta hipótesis no ha recibido un consenso unánime por los investigadores. Algunos negaron
su validez, sosteniendo que existe un único modelo de adaptación del ventrículo izquierdo, caracterizado por una hipertrofia proporcionada a las estructuras corporales del sujeto y a la intensidad del entrenamiento, pero no a su tipo. La distribución de la hipertrofia sería unimodal, con incremento de la masa ventricular izquierda mayor en el atleta dinámico y menor el atleta isométrico, en contraste con la distribución de la hipertrofía bimodal propuesta por Mongaroth.
Esta controversia puede haber sido causada por la forma en que las variables ecocardiográficas fueran normalizadas o escaladas por las diferentes estructuras corporales, superficie corporal (SC), peso magro, etc., ya que estas variables están fuertemente influenciadas por el tamaño corporal.